No podemos esperar resultados diferentes, si no hacemos las cosas de forma diferente

Esta vez quiero invitarlos a ser más osados y aventurados en una industria que necesita de ejecutivos realmente arriesgados y que rompan con la cotidianidad.

“No podemos esperar resultados diferentes, si no hacemos las cosas de forma diferente”… Así nos tilden de locos, la razón es necesaria pero tímida, importante pero limitada, consistente pero de horizonte recortado. Si la “locura” es el comportamiento que se aleja de la media, los locos serán quienes puedan depositarnos en escenarios disparatados hoy, absolutamente convencionales mañana. Dejemos el temor atrás y arriesguemos, no importa si fracasamos.

Así nos tilden de soñadores, mientras el común de los mortales llevamos el paso rutinario en las piernas, en la mente y en el corazón, están aquellos que resisten creando nuevos mundos, que tal, una industria del transporte amigable con el medio ambiente, sin guerra del centavo, amigable con nuestra razón de ser “los pasajeros”, que contribuya a un mundo más sano, ambientalmente sostenible, una sociedad que no tenga que preocuparse por los pormenores que implica transportarse de un lado a otro, que coexista con una mejor calidad de vida. Cuando los soñadores contagian sus sueños se transforman en líderes; Así nos tilden de idealistas, pues a diferencia de los realistas que saben las debilidades y fortalezas del hoy, los idea-listas tienen un horizonte lejano, tan lejano que sus propósitos son tildados como pomposos e irrealizables. Sin embargo, un idealista puesto a trabajar es un hacedor de futuros, un componedor de melodías que armonizan valores, sueños y prosperidad. Mientras la mayoría tiene la certeza del presente y las dudas del futuro, ellos encarnan una personalidad antojosamente contraria: tienen la certeza en el futuro y las dudas en el presente. No es imposible eliminar la evasión en el transporte, volver más rentable la industria trabajando en equipo, unidos, bajo una misma operadora, centralizados y no polarizados.

Solo siendo locos, soñadores, idealistas y hasta inmaduros, podemos ser innovadores. No es necesario estar en el pequeño grupo del 0,1% que cambia la historia para siempre, es suficiente con arriesgarnos a cambiar y dejar a un lado los temores que esto implica, convirtiéndonos en innovadores permanentes, que hagan de la industria del transporte una industria líder y excepcional.

“Las personas suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar al mundo, son las que lo cambian”

Su servidor,

Carlos Emerson Carrejo A.
Gerente General

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